de mañana siempre te despertas y miras con una sutileza infame la luz delgada y tensa que entra entre las costuras de la cortina y tus ojos son el oceano que más me gusta, un oceano opaco, crudo.
sin luz una llovizna agreste humedece tus pestañas, es marea dulce, es para mi el terror inmenso.
duermete
haz de tu pulmón, una casita cálida
sábado, 24 de mayo de 2008
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