sábado, 29 de marzo de 2008

jacaranda

Tenemos todo el viento del mundo
para amarnos como canciones.
La ternura es incomprensible 
pero se distingue desde tus ojos
como llovizna de ojas de oro.
Temor... 
salpica.
tu corazon es una ola inmensa...
no hay corazon que oculte tanto cielo.
Ni estremecimiento alguno que se compare
Cuando se escucha el rumor de nustras distancias.


En colaboración con Sebastian Ledesma

caricia

quien sabe desde cuando. me asusta verme tan sereno, inclinado un poco contra el borde del colchon, con la mirada baja, como buscando entre las sombras que vienen desde debajo de la puerta una coreografía bellisima de tus pies desvintiendo tu cuerpo antes de venir a la cama, limpiandolo de extensas rutinas, volviendolo una burbuja suave de sangre y latidos tibios. voy adivinando toda una magia invisible, viendo entre medios los piecitos de minina que se enrosca en tus pasos, pero mi mirada absorta, descosida, fascinada, perdida absolutamente en un perfume y en palabras y en los silencios algo chistosos entre abrazo y abrazo.
hoy nuestra cama esta dichosa.

miércoles, 19 de marzo de 2008

el sol


 y mientras un calor empieza a invadir mi espalda y el sudor se desplaza pequeñito como una llovizna de seda unos golpecitos pequeños van marcando una tensión minúscula en los plieges de la cama. 
uno aca y otro alla
un cosa tibia que se desliza con más habilidad que una sombra y es la minina metiéndose en la cama. y te oigo susurrar:
shhh despacito! 

arruga


Guardame un pedacito
Lo dice con una devoción silenciosa, apenas, mientras se va acurrucando en la esquina más frágil de la cama. Se empeña al hacerlo en guardar unos silencios muy lángidos. La veo recorrer con su pie un extenso trayecto que dibuja unas largas arrugas sobre el colchon. Y me mira, me señala con un dedo invisible, me hace sentir que no existe. 
Ok. Le dije.
La ventana se quedo inquieta, llenandóse de un viento nada cálido.